La crianza con apego no funciona como predican los 'gurús'

La fórmula 'colecho, porteo y lactancia' carece de aval científico.
Una relación fuerte y sana entre los bebés y sus cuidadores es imprescindible en la evolución de cualquier criatura. Los partidarios de la 'maternidad natural' promueven tres prácticas para afianzarla: el colecho, la lactancia y el porteo. Sin embargo, sus reglas no son ni necesarias ni suficientes, según la ciencia que estudia el desarrollo del niño. El vínculo seguro se consigue respondiendo a sus necesidades físicas y emocionales y, para eso, no valen tres trucos.
En psicología del desarrollo, el 'apego seguro' se refiere a la confianza del bebé en la relación con su cuidador. El porteo puede ser una práctica muy satisfactoria, pero ni garantiza esta confianza, ni es necesario para lograrla. La clave no es cuánto tenerlo en brazos, sino hacerlo cuando el bebé requiera de esa cercanía física.

¿Qué padre o madre no quiere para su hijo un futuro brillante? Que tenga confianza en sí mismo, sea independiente, crezca sano y sepa querer y ser querido. La llamada 'crianza con apego' (attachment parenting en inglés) ofrece una receta para alcanzar todas estas metas. También llamada 'crianza natural' o 'respetuosa', esta filosofía pivota sobre una serie de estrategias necesarias para reforzar el vínculo entre madre e hijo: lactancia, porteo y, como es fundamental que el bebé no llore, colecho.



"Es un engaño. Toma su nombre de la ciencia que estudia el desarrollo humano y eso confunde", afirma un investigador del apego

El resultado promete ser una criatura con un buen apego a su madre y, por ende, con una larga lista de capacidades. Un bebé sin apego, en cambio, se puede reconocer, según esta tendencia de moda, porque es taciturno, mimado, quejica y, en definitiva, desgraciado.

"Este movimiento es un engaño. Ha tomado el mismo nombre que un campo de la ciencia que estudia el desarrollo del ser humano y eso provoca mucha confusión", afirma a Sinc uno de los principales referentes en la investigación científica sobre el apego, el psicólogo Alan Sroufe.

En psicología del desarrollo, el término 'apego seguro' se refiere a la confianza del bebé en la relación con su cuidador y es algo que se construye con el tiempo, como explica Sroufe. "Muchas de las propuestas que ofrece este estilo de crianza son buenas, pero seguirlas no es garantía de un vínculo seguro y, si los padres no las cumplen, su criatura no tiene por qué tener ningún problema", aclara.


El pediatra William Sears, 'gurú' de la crianza con apego y autor de bestsellers.

"En realidad, el actual movimiento de la crianza con apego no es científico, sino religioso", afirma por teleconferencia con Sinc la ginecóloga estadounidense Amy Tuteur. En su último libro, Push Back: Guilt in the Age of Natural Parenting, (en español, "Retroceso: La culpa en la era de la crianza natural"), Tuteur bucea en sus inicios y rescata fragmentos de la primeraobra publicada por el padre de esta corriente, William Sears, en el año 1977:

"El tipo de crianza que creemos que es el diseño de Dios para las relaciones entre padre, madre e hijo, un estilo al que llamamos crianza con apego. (…). Tenemos una profunda convicción personal de que esta es la manera en la que Dios quiere que sus hijos sean criados".

A día de hoy no queda rastro de estas referencias religiosas ni en la web ni en los artículos de Sears, quien ha declinado participar en este reportaje. Sin embargo, Tuteur mantiene que, como en sus inicios, esta filosofía no busca el bienestar de los niños sino que, en realidad, es una marca de identidad de los padres. "En los años 50, tu estatus social lo marcaba el club de campo al que pertenecías. Ahora lo demuestras explicando que crías con apego a tus hijos y a qué colegio los llevas", puntualiza la ginecóloga.

Orfanatos y negligencias, origen de la ciencia del apego

"La formación de un buen vínculo durante los primeros años de vida es esencial, pero Sears dictamina que para ello es imperativo una madre perfecta y disponible tanto física como emocionalmente las 24 horas. Si no, el niño será terrible –declara Tuteur– Esto no es solo sexista y retrógrado, sino que, además, es mentira".


"En los 50, el club de campo señalaba tu estatus social. Ahora, lo marcas explicando que crías con apego a tus hijos", dice Tuteur

A lo largo de los últimos treinta años, numerosos estudios han demostrado que, desde el mismo momento en que nace, el ser humano necesita de un ambiente receptivo y unas relaciones personales que lo apoyen para construir de manera correcta sus circuitos cerebrales y establecer las bases de una buena salud física y mental.

Según recoge el Consejo Científico Nacional del Desarrollo del Niño de la Universidad de Harvard (Boston, EE UU), una crianza negligente puede causar más daños en el desarrollo emocional del niño que el abuso físico, y constituye "la manera más prevalente de maltrato infantil".

Las raíces de estas investigaciones residen en los trabajos sobre salud mental infantil que el psicoanalista británico John Bowlby realizó en varios orfanatos tras la II Guerra Mundial, y que le llevaron a formular la teoría del apego. Bowlby descubrió la importancia de ese vínculo al observar que los niños que sufrían una privación extrema de atención y cariño eran más propensos al fracaso escolar y social, a los problemas mentales y a enfermedades crónicas.




La teoría de la crianza con apego nació con los trabajos sobre salud mental infantil en orfanatos tras la II Guerra Mundial (en la imagen, uno de ellos). Desde entonces los psicólogos investigan científicamente las consecuencias devastadoras de la ausencia de protección sobre la salud mental de los niños, pero ninguno de sus estudios avala las normas de la 'crianza natural'. Imagen: Wikipedia

La psicóloga Mary Ainsworth, por su parte, aportó a estas observaciones la evidencia empírica necesaria para establecer una relación causa–efecto. Mediante una técnica llamada 'situación del extraño', que aún se utiliza en los laboratorios actuales, estudió la relación madre–hijo en el primer año de vida. Ainsworth demostró una relación directa entre las respuestas de la madre a las necesidades de su hijo y la seguridad del vínculo entre ellos.

Desde entonces, los científicos han detallado las consecuencias devastadoras de una crianza negligente y la definen como "la ausencia de atención suficiente, de respuesta y de protección que requiere cada niño a una determinada edad". La depresión del cuidador y un aislamiento social o geográfico son los principales factores de riesgo para una atención negligente.


Un apego seguro se consigue respondiendo a las señales del bebé de manera sensible, apropiada y efectiva; no con una serie de trucos
La receta y el sabor de un apego seguro

Aunque se supone que el término 'apego' del movimiento de Sears hace referencia a esta línea de investigación, los estudios publicados hasta la fecha no incluyen ni demuestran la eficiencia de ninguno de sus principales mandatos para lograr un vínculo seguro: lactancia, colecho y porteo.

"Todos los bebés van a generar un vínculo con la persona que los críe, no es necesario hacer nada para promoverlo –aclara a Sinc Alan Sroufe por teleconferencia–. Sí debemos esforzarnos en que el niño confíe en esta relación y, además, sabemos cómo conseguirlo. Un apego seguro se consigue dando respuesta a las necesidades y señales del bebé de manera sensible, apropiada y efectiva. No con una serie de trucos, como dicta Sears".

Sroufe, profesor emérito de la Universidad de Wisconsin (EE UU), lleva más de treinta años estudiando el desarrollo cognitivo y emocional de una cohorte de 200 niños. Sus resultados demuestran que el apego sucede de manera natural, que se establece con más de un cuidador, que es jerárquico y, sobre todo, que no es tan determinista como asegura la 'crianza natural'.

"El desarrollo humano es como una pirámide: los dos primeros años son clave, pero las relaciones de amistad que tenemos a lo largo de la vida también determinan nuestra capacidad adulta para lidiar con los conflictos", asegura el experto.



Aunque la lactancia materna, mientras dura, es valiosa para el sistema inmunitario, no resulta crítica para que el niño desarrolle un vínculo seguro. Imagen: Fotolia

El gran hallazgo de este científico después de décadas de investigación es que aquellos bebés que establecen un vínculo seguro con sus cuidadores tienden a enfrentarse mejor a la adversidad y a recuperarse de las dificultades una vez que son adultos. "Nuestra conclusión es que no hay nada más importante que las primeras experiencias –afirma de manera contundente Sroufe–. Pero siempre, siempre, hablamos de estadísticas. La vida y el desarrollo son complicados: un buen principio se puede torcer y uno malo enmendar".
Ni el pecho ni el biberón influyen en el apego

El término 'apego seguro' no tiene ninguna connotación física de proximidad, por lo que el porteo, una estrategia básica en la 'crianza natural', no influye de manera alguna en el futuro del niño. "Las madres de bebés con un apego inseguro o evasivo los tienen en brazos tanto tiempo como el resto de madres –explica el investigador estadounidense–. La clave no es cuánto, sino el hacerlo cuando el bebé requiera de esa cercanía física".


"Las madres de bebés con un apego inseguro o evasivo los tienen en brazos tanto tiempo como el resto", explica Sroufe

Lo mismo sucede con dar el pecho, piedra angular de esta tendencia de moda. "La lactancia materna es algo precioso, pero no resulta crítica para que el niño desarrolle un vínculo seguro –asegura Sroufe–. Lo importante es alimentar a un bebé cuando este lo requiere y no cuando tú quieres que coma".

Una revisión de todos los estudios empíricos publicados desde el año 1985 sobre lactancia materna y vínculo maternofilial concluye que no hay evidencia que sustente la suposición de que esta práctica tiene un efecto positivo sobre la relación entre la madre y el bebé.

"Esta afirmación puede crear sentimientos de culpa innecesarios en madres incapaces de amamantar. Las recomendaciones sobre lactancia solo deberían basarse en sus efectos positivos y documentados sobre la salud de la madre y el hijo", defienden los investigadores del trabajo.

"Con la lactancia, el porteo y el colecho, la madre proclama su vínculo emocional con el bebé mediante un apego físico a su cuerpo. ¡Ni siquiera puede dormir sola!", se exclama Tuteur. Para esta ginecóloga, la 'crianza natural' reduce el viaje largo, complejo y emocionalmente tenso de la crianza a la mera proximidad física entre madre e hijo.
Ciencia malinterpretada y mentiras

En este sentido, William Sears es un ferviente defensor del colecho. En contra de las técnicas de entrenamiento del sueño, en las que se busca que el niño se duerma sin ayuda externa, este pediatra argumenta que un llanto excesivo es dañino para el desarrollo del bebé. "Expuestos a estas hormonas [del estrés] durante períodos de tiempo prolongados, los nervios no formarán conexiones entre ellos y se degenerarán", reza su página web.

Pero el estrés de unas noches de insomnio no puede clasificarse como crónico e incluirse en el mismo saco que el causado por la crianza negligente, abusos y maltratos de los que se hace eco Sears en las referencias bibliográficas que expone como aval científico de sus argumentos.




Los estudios disponibles señalan que los niños con episodios de llanto prolongado tienen más probabilidades de sufrir hiperactividad y fracaso escolar, pero no que esto se deba a la falta de atención de sus padres, como asegura Sears. Esta y otras conclusiones del ideólogo de la 'crianza con apego', basadas en artículos científicos sacados de contexto, son falsas.

Del mismo modo, otro de los estudios sacado de contexto en las referencias de Sears es el de Dieter Wolke, de la escuela médica de Warwick (Inglaterra). Este trabajo demuestra que niños con episodios de llanto prolongado tienen hasta diez veces más probabilidades de presentar un trastorno de déficit de atención con hiperactividad y un peor rendimiento escolar que el resto.


El estrés de unas noches de insomnio no puede clasificarse como crónico e incluirse en el mismo saco que el causado por la crianza negligente

"Los investigadores concluyen que sus resultados podrían ser debidos a una falta de respuesta de los padres hacia sus hijos", escribe Sears. Esta afirmación es falsa, pues en el artículo en cuestión los autores no comentan esa posibilidad.

"El llanto de los bebés es la primera forma de comunicación para asegurarse la alimentación y la proximidad", explica a Sinc Dieter Wolke. Según el investigador, durante los primeros tres meses un 25% de los bebés llora demasiado (más de tres horas seguidas) debido, seguramente, a diferencias individuales en el proceso de adaptación. Después de tres meses, solo entre un 4% y un 10% persiste en problemas regulatorios (llorar, dormir y alimentarse) y estos son los incluidos en esta investigación.

Preguntado sobre si el llanto de estos bebés pudiera ser debido al comportamiento de los padres, Wolke responde: "Puede ser, pero sería muy raro. Existe muy poca evidencia, al menos para el llanto del cólico, de que esté relacionado con un cuidado pobre de los padres".
Felices sueños

No solo la mayoría de referencias que esgrime Sears están fuera de contexto sino que, además, no hace ninguna mención a los estudios que demuestran que otras técnicas que no promueven el colecho sí funcionan y que no dañan ni al bebé ni al apego entre padres e hijos.




El colecho entre padres e hijos es habitual en muchas partes el mundo. En occidente, se ha reintroducido como práctica de 'crianza natural'. Imagen: Fotolia

Cuando en el año 2006, la Academia Estadounidense de Medicina del sueño revisó 52 estudios sobre la eficiencia de las técnicas de entrenamiento del sueño, obtuvo un resultado notable. "El 94% de las intervenciones fueron eficaces, con una mejora clínica [del insomnio] en el 80% de los niños tratados, que se mantuvo entre tres y seis meses", explica el resumen del estudio.

Muchas técnicas de entrenamiento del sueño que no promueven el colecho funcionan y no dañan la relación de apego entre padres e hijos

"Las técnicas de entrenamiento del sueño son seguras como mínimo a cinco años vista tras la intervención". Esta es la conclusión del mayor y más largo estudio hecho hasta la fecha sobre los posibles efectos, beneficiosos o nocivos, de estas estrategias.

En este ensayo, la investigadora Anna Price y su equipo del Royal Children's Hospital (Victoria, Australia) reclutaron a 326 infantes de siete meses con problemas de insomnio y demostraron, cinco años más tarde, que no había diferencia alguna entre los que habían sido sometidos a estas técnicas y los que no, en lo que refería a la salud física y emocional del niño y al apego con sus padres.

"Mi conclusión es que el amor se puede demostrar de muchas maneras diferentes y cada uno debe criar a sus hijos como mejor le parezca, no como un libro dictamina que debe hacerse –afirma Tuteur–. El principal problema de la 'crianza con apego' es que para ellos solo hay un método correcto: el suyo".

fuente: lavanguardia

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Evaluación de las estrategias de resolución de conflictos en las parejas adolescentes

Evaluación de las estrategias de resolución de conflictos en las parejas adolescentes
Helena Bonache, Gustavo Ramírez-Santana, Rosaura González-Méndez
Universidad de La Laguna

La psicología ha empezado a reconocer la importancia de las relaciones románticas en el desarrollo y bienestar de adolescentes y jóvenes. Además de contribuir a la adquisición de ha­bilidades relacionales específicas que les serán necesarias en el futuro, estas experiencias pue­den modificar sus concepciones e influir en sus relaciones posteriores. Sólo con repasar algunos de los problemas que pueden derivarse de la construcción de relaciones disfuncionales (consumo de sustancias, depresión, abuso, etc.), resulta evidente la necesidad de intervenir de forma temprana para prevenir muchos de estos problemas.

Resolver los conflictos de manera constructiva es imprescindible para el mantenimiento de relaciones satisfactorias, ya que permite establecer un tono emocional positivo que ayuda a preservar el afecto mientras se gestionan los desacuerdos. Esto ha llevado a que el entrenamiento de este tipo de habilidades sea objeto de inter­vención en diferentes contextos. En el caso de las relaciones de pareja adolescentes, su falta de madurez y de experiencia hace más probable el uso de estrategias no constructivas. En estos casos, los conflictos pueden empeorar y terminar dañando a los integrantes de la relación.

No obstante, de cara a la intervención, es importante contar con medi­das que permitan distinguir entre formas disfuncionales de resolución de conflictos y otras formas más complejas de abuso emo­cional. La adaptación a una muestra de adolescentes españoles del Conflict Resolution Styles Inventory (CRSI, Kurdek, 1994, 1998) ofrece un instrumento válido en este sentido (Bonache, Ramírez-Santana y Gonzalez-Mendez, 2016).

El Conflict Resolution Styles Inventory es un instrumento que ha demostrado su utilidad para evaluar la resolución de conflictos en distintos tipos de parejas (del mismo o distinto sexo, casadas o no, etc.). Además, consta de dos sub-escalas, una para el participante y otra para su pareja, que permiten valorar las estrategias de ambos integrantes de la relación desde el punto de vista de uno de ellos. Para llevar a cabo la adaptación del instrumento, se realizaron dos estudios, uno dirigido a analizar las propiedades psicométricas del instrumento, y otro a demostrar su capacidad para discriminar entre parejas de adolescentes violentas y no violentas.

El primer estudio, realizado con una muestra de 592 adolescentes, permitió confirmar que el nuevo Inventario de Estilos de Resolu­ción de Conflictos tiene las propiedades psicométricas adecuadas para medir tres estilos de resolución de conflictos: 1) una aproximación positiva a los conflictos, que implica compromiso y negocia­ción; 2) la implicación en el conflicto, que hace referencia al uso de ata­ques personales y pérdida de control; y 3) la retirada, que su­pone negarse a discutir un tema problemático, desconectando de la pareja. Esta estructura de tres factores se mantuvo en las dos sub-escalas del instrumento. Además, se comprobó que los adolescentes con mayor nivel de ansiedad rasgo indicaban mayor uso de estrategias no constructivas.

En el segundo estudio, en el que participaron 1.938 ado­lescentes, se demostró que las dos estrategias disfuncionales (la implicación en el conflicto y la retirada) eran capaces de discriminar entre parejas adolescentes violentas y no violentas. Esto indica que el uso de tales estrategias durante los conflictos aumenta el riesgo de abuso en las relaciones adolescentes.

Por lo tanto, la adaptación del Inventario de Estilos de Resolu­ción de Conflictos es una herramienta útil en dos sentidos. Por un lado, hace posible la detección precoz de jóvenes con elevado riesgo de violencia en sus relaciones, con vistas al desarrollo de intervenciones específicas que eviten que el problema vaya a más. Por otro, el instrumento también permite evaluar la eficacia de las intervenciones orientadas a promover la construcción de relaciones de pareja saludables. En este sentido, conviene tener en cuenta que las revisiones más recientes sobre la eficacia de los programas de prevención coinciden en que no basta con sensibilizar y cambiar actitudes para reducir la violencia en las parejas adolescentes. Para conseguir un efecto claro sobre el comportamiento, resulta necesario incluir en los programas aquellas habilidades que son básicas para el desarrollo de relaciones saludables. Entre ellas, la resolución constructiva de conflictos.

El Inventario de Estilos de Resolu­ción de Conflictos es, en definitiva, un instrumento válido para poner a prueba la eficacia de las intervenciones diseñadas a tal efecto.
El artículo completo puede encontrarse en la Revista Journal of Clinical and Health Psychology



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¿Cómo funciona exactamente la hipnosis?


¿Cómo funciona exactamente la hipnosis?
Ha dejado de ser un recurso de los ilusionistas para convertirse en una herramienta especialmente útil para los terapeutas. Analizamos su práctica.


El hipnotizador Melvin Powers en 1960.

Estos últimos años han sido especialmente duros para nuestra salud mental. Más casos de depresión, de estrés, de ansiedad y ahora que empezamos a salir de la crisis, nuestro objetivo ya no es solo mejorar nuestro inglés para encontrar un mejor empleo, también es sentirnos mejor con nosotros mismos y dejar ciertos hábitos que son realmente tóxicos para nuestra salud.
Por eso quizás este nuevo año te hayas planteado resolver todos esos problemas que llevas tiempo postergando, quizás porque no sabes cómo abordarlos o porque en el fondo no te sentías con fuerzas para manejarlos. Quizás navegando por internet has pensado que quizás someterte a hipnosis pueda ser la solución que estabas buscando, aunque sea para dejar de fumar por fin este año (por si está en tu lista de pendientes para 2017).
De hecho, la hipnosis ha dejado de ser un recurso de los ilusionistas, para convertirse en una herramienta especialmente útil para los terapeutas. Porque, al fin y al cabo, todo está basado en la ciencia y lejos de ser un truco de magia, tiene su explicación lógica. Teresa García, directora del Instituto Erickson Madrid, aclara que, durante el sueño, al igual que cuando estamos despiertos, existen momentos en los que prestamos toda nuestra atención y momentos en los que nos distraemos. Algo así como cuando cogemos el metro o conducimos de forma automática y, mientras, nuestra mente ha ido procesando por su cuenta pensamientos que no siempre se recuerdan. "Lo que ocurre durante esas distracciones es que la atención consciente y la inconsciente se han disociado. Esa experiencia que todos hemos tenido en algún momento es un proceso de autohipnosis natural".

Si entendemos esta idea, entendemos cómo funciona el proceso real de hipnosis, "se produce una atención dividida: la parte de la atención consciente sabe y siente dónde está (en una silla o sofá) y la parte inconsciente está sumamente interesada en la experiencia que el terapeuta le está narrando". La diferencia, según la experta, será que "los mensajes terapéuticos hipnóticos serán presentados con un objetivo y una intención, que previamente habrá sido acordado durante la parte psicoterapéutica, que precede la sesión de hipnosis propiamente dicha".

Una herramienta dentro de la terapia

Las terapias de hipnosis son más comunes de lo que parece. Si el cine nos ha hecho relacionarlas con la resolución de complejos casos policiales, lo cierto es que la hipnosis puede servir para resolver problemas mucho más mundanos. Así, Teresa García expone que, en su consulta, se trata de un tratamiento que se ofrece para problemas como fobias, problemas de autoestima, estrés, depresión y sí, también para dejar de fumar . "Incluso es aplicable en casos como dolores crónicos, intervenciones quirúrgicas y cuidados paliativos", y es que en lo que se refiere a dolores físicos, "es posible intervenir a nivel de percepción del dolor".

Sin embargo, hay que entender que no se trata solo de sentarse y esperar a que nuestros problemas desaparezcan como por arte de magia, ya que en realidad la hipnosis es una herramienta que se usa dentro del proceso de psicoterapia. "La hipnosis por sí sola no resuelve nada o muy poco", lo que logra que la persona tenga más recursos para resolver ella misma su problema es el conjunto de psicoterapia e hipnosis, "lo que ha venido a llamarse hipnopsicoterapia", puntualiza García.

Concretamente, en la llamada hipnosis ericksoniana, que es la que realiza Teresa García, hay dos fases. "En la primera, se escucha al paciente ayudándole a definir lo que desea y qué opciones podría tener". Durante la misma ya se utilizan técnicas de lenguaje, de sorpresa, de confusión, etc., "encaminadas a que el paciente sea capaz de deshacerse de las limitaciones o de los bucles de pensamiento en los que se ve atascado. Es lo que llamamos hipnosis conversacional". La segunda parte de la sesión es una hipnosis propiamente dicha, durante la cual, el terapeuta le dará un resumen de todo aquello que se ha estado diciendo durante la primera parte", insiste la experta. Lo que aporta esta terapia, frente a otras más convencionales, es "una mayor eficiencia", puesto que durante la hipnosis se tiene un acceso más directo al subconsciente. "De este modo la persona puede integrar los cambios propuestos de modo más eficaz", siempre teniendo en cuenta que se proponga hacerlo.

Falsos mitos

Por tanto, una de las principales ideas que tenemos que desechar es que en la hipnosis solo somos sujetos pasivos. A este respecto, la experta aclara que "la consciencia está dividida y se es consciente de lo que a uno le están diciendo cuando le están hipnotizando. También se puede 'despertar' cuando se desea y por lo tanto revelarse si algo de lo oído incomoda. No se está bajo el poder del hipnotizador, de hecho, si alguien decide que no se quiere dejar hipnotizar, no se le puede hipnotizar".

Igualmente, muchos de los falsos mitos de la hipnosis giran en torno a la llamada "regresión", es decir, intentar acceder a recuerdos a través de la hipnosis. Sobre este concepto, Teresa García incide en que "la hipnosis regresiva no es como una película de nuestro pasado. Son más bien retazos, imágenes, emociones, sonidos u olores… algo así como un sueño". Pero sobre todo, hay que tener en cuenta que "no todo lo que se recuerda durante una regresión realmente ha ocurrido". Algo que ya nos dejó claro Alejandro Amenábar en la película Regresión. A veces se puede influenciar esos recuerdos, y que sea nuestra propia mente la que nos esté jugando una mala pasada.

La necesidad de resultados sin esfuerzos

Parece claro que uno de los problemas que se puede encontrar un psicoterapeuta experto en hipnosis, y casi cualquier otro, es que el paciente espere resultados rápidos y sin esfuerzos. Algo así como la viagra de la felicidad. Pero para el crecimiento personal no existe pastilla que valga. Todo depende, como siempre, de nuestro propio esfuerzo y convencimiento, aunque nos busquemos ayudas como la hipnosis por el camino.

A este respecto, la psicóloga Raquel García Romeral, declara que "todavía llegan personas que acuden a consulta esperando que un experto les aporte soluciones mágicas o recetas milagrosas, en esos casos, puede que esa forma de afrontamiento esté constituyendo parte del problema que vienen a resolver y, en esos casos, será un primer punto de partida en el que incidir". Sin embargo, sí que puntualiza que "no hay que olvidar que es un acto de valentía acudir a un psicólogo, para mirar de frente lo que nos preocupa y elegir actuar. Cada vez son más las personas que acuden a la consulta con la premisa de que todo proceso conllevará tiempo y esfuerzo personal".

Por lo tanto, antes de abordar cualquier tipo de terapia hay que entender que, "los psicólogos, como otros profesionales en otros campos de intervención, requerimos del papel activo de la persona que nos consulta, para que sea el agente de todo cambio que se produzca, así como el protagonista de su proceso", como argumenta Romeral.

Y es que, sea a través de la hipnosis o a través de la psicoterapia tradicional, el papel del psicólogo no es sino el de un guía. Según la psicóloga, "se pueden dar ideas sobre el mapa, proponer practicar sobre el terreno y sugerir herramientas como la brújula, pero será el consultante, con sus pasos, el que recorra cada camino". Como conclusión, a la pregunta de si hay casos para los que la hipnosis será más o menos adecuada, la terapeuta recuerda que "probablemente no encontremos técnicas que sirvan siempre para todo o para todos, y precisamente el arte de la psicoterapia radica en adaptarse a la persona, pareja o familia que acuda a consulta".

fuente:
elpais.es

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